La sexología no se improvisa
La sexología no empezó ayer ni cabe reducirla a modas, activismos o modismos académicos. Tiene raíces, genealogía y mapa. En España, ese mapa lo dibujó con precisión Efigenio Amezúa, fundador de INCISEX, cuya obra recuperó el hilo perdido de la sexología europea y la situó como una ciencia con objeto propio: el Hecho Sexual Humano.
El Máster en Sexología de Incisex, en convenio con la Universidad de Alcalá de Henares, continúa hoy dirigido por Nadette Foucart y Beatriz Amezúa, y sigue siendo la formación decana y de referencia para quienes entendemos la sexología como un saber humanista, riguroso y coherente.
En Insex, reconocemos en ese máster mucho más que una formación: un espacio de pensamiento vivo que continúa el trabajo paciente de quien dedicó su vida a ordenar, conceptualizar y ofrecer a las generaciones posteriores un marco teórico sólido para pensar lo humano desde su condición sexuada.
Recuperar la ciencia de los sexos
Cuando Amezúa comenzó a construir su modelo en los años setenta, la sexología apenas era reconocida en España y se encontraba dispersa, reducida a un mosaico de urgencias, moralismos y miradas parciales. Su empeño fue rescatar el sentido científico de la disciplina, devolviéndole su coherencia y su vocación de conocimiento como ejercicio riguroso de pensar y comprender lo humano desde una lógica propia. Una ciencia más cercana al saber que ordena y da sentido que al método que mide o cuantifica.
En 1978 formuló el primer esbozo del Mapa del Hecho Sexual Humano, que evolucionaría durante más de dos décadas hasta completarse en el año 2000. Su desarrollo acompañó el lento tránsito de una cultura marcada por la moral judeocristiana y los últimos ecos del franquismo hacia nuevas formas de pensar y vivir lo sexual.
Amezúa insistía en que la sexología no debía reducirse a hablar de conductas, problemas o patologías, sino que debía centrarse en comprender el hecho de ser sexuados: cómo nos hacemos, nos vivimos y nos expresamos como tales. La tarea de la sexología, recordaba, no es juzgar ni corregir, sino estudiar, reconocer y cultivar esa condición común que nos constituye como sujetos sexuados.
Sin adjetivos: la sexología, no “una” sexología
A menudo se ha querido asociar a Incisex con formulaciones que pretendían distinguir “una” sexología frente a otras. Sin embargo, esa nunca fue la posición de Amezúa ni del Instituto. Su propuesta defendía una sexología sin adjetivos, coherente con la idea de los fundadores: una ciencia que no necesita añadidos ni etiquetas para legitimarse.
Amezúa desconfiaba de los apellidos que fragmentan o reducen el campo. Para él, hablar de sexología con adjetivos era un error epistemológico y ético: una forma de apropiarse parcial o ideológicamente de una disciplina que, por su propia naturaleza, tiene entidad propia.
Por eso, el legado de Efigenio Amezúa no puede entenderse sin esa defensa de una sexología completa, rigurosa y sin etiquetas; una sexología que estudia, investiga y cultiva lo que somos en tanto sujetos sexuados y las múltiples formas en que esa condición se expresa.
El mapa completo como brújula
El Mapa del Hecho Sexual Humano no es una metáfora ni un esquema estático. Es un sistema de coordenadas para pensar lo humano desde su condición sexuada, con seis campos conceptuales atravesados por los planos de individuación que permiten comprender tanto la estructura común de los sexos como la peculiaridad biográfica de cada sujeto.
A lo largo del tiempo, algunas reinterpretaciones han intentado reformular este modelo, pero en ese intento de reorganizarlo o simplificarlo se ha desdibujado, en ocasiones, la coherencia interna y la potencia explicativa del mapa original. Trabajar con el mapa completo (no con versiones parciales o fragmentadas) implica una actitud epistemológica y ética: reconocer la complejidad de lo sexual y evitar los reduccionismos.
Esa mirada integral sigue siendo hoy una brújula para quienes intervenimos, educamos o acompañamos desde la sexología.
Un legado que sigue vivo
El Máster en Sexología de Incisex sigue siendo el espacio donde ese legado se estudia, se interroga y se transmite. Bajo la dirección de Nadette Foucart y Beatriz Amezúa, la formación mantiene la esencia del proyecto original: rigor conceptual, mirada interdisciplinar y una ética del conocimiento que antepone la comprensión al juicio, el cultivo a la urgencia.
El próximo 15 de noviembre dará comienzo una nueva edición del Máster, y allí estaremos para dar la bienvenida a la próxima promoción. Es un privilegio acompañar a quienes inician este camino de estudio y reflexión, continuando la tarea de pensar lo humano desde su condición sexuada.
En Insex, nos reconocemos herederos de esa escuela. Seguimos aprendiendo con Incisex porque creemos en una sexología que no se improvisa, que no se adjetiva y que no olvida sus raíces.
Amezúa nos dejó un mapa, sí. Pero, sobre todo, nos dejó la responsabilidad de seguir caminando con él.
¡Ojalá estemos a la altura!





