No leemos y escribimos poesía porque es bonita.

Leemos y escribimos poesía porque pertenecemos a la raza humana;

y la raza humana está llena de pasión.

(El club de los poetas muertos)

Lorca y la sexología

Lorca y la sexología comparten territorio: el de los deseos humanos, ese que no se limita a la carne, sino que es, a la vez, campo de existencia e instrumento de resistencia. En sus versos, el deseo no es un accesorio de la vida: es la vida misma.

Lorca, como la sexología, sabía que hablar de sexo es hablar de identidades, vínculos, emociones y proyectos; y que, para entender los deseos, hay que atender tanto a lo que se dice como a lo que se calla.

En la España de los años 30, donde el amor tenía reglas y castigos, desear de otra manera era un desafío. Lorca lo hizo: poeta, homosexual, andaluz, universal, convirtió su escritura en un lugar donde los deseos podían respirar, una habitación en penumbra donde lo prohibido encuentra su voz.

El deseo como desafío

Si, como decía Octavio Paz, la poesía es la erotización del lenguaje, el deseo es un idioma sin gramática. Se aprende antes de hablar, con la piel, con la mirada que insinúa. En Lorca, los deseos siempre llevan consigo una dosis de riesgo. No es la comodidad del amor permitido, sino el filo del encuentro que no debería suceder y, sin embargo, sucede. Sus versos no gritan consignas, pero sí levantan la voz. Cuando escribe:

Quiero llorar porque me da la gana…

no es un lamento, es desafío, rebelión, es un cuerpo reclamando su derecho a sentir.  Desde la sexología, entendemos que los deseos tienen siempre un componente transgresor: nacen de lo más íntimo, no piden permiso y, al expresarse, cuestionan el orden establecido.

El cuerpo, en su poesía, no es un objeto ni un adorno: es territorio de significados, piel que guarda memoria. La sexología entiende ese cuerpo como biografía vivida, como un mapa único de encuentros y desencuentros.

Tropezando con mi rostro, distinto cada día…

Lorca lo convierte en símbolo, pero un símbolo encarnado, que palpita.

Puedes leerlo libremente en la Biblioteca Virtual Cervantes.

Erotismo y transgresión

Lorca sabía que amar y desear es exponerse, es mostrar la fragilidad propia, es aceptar que no somos autosuficientes. Esa fragilidad, tan negada hoy, es precisamente el núcleo de la experiencia erótica. En una época que intentaba moldear el amor según patrones fijos, él escribía sobre cuerpos que se buscaban fuera del molde.

La sexología reivindica esa vulnerabilidad, como valor y como punto de partida, para relaciones más humanas, horizontales y diversas. Lorca, con su escritura, nos muestra que los deseos son indómitos, que amar y desear es, inevitablemente, un acto de transgresión.

Su legado no es solo estético, es ético. En un mundo que premia la inmediatez, Lorca nos invita a demorarnos: a mirar al otro como único, a dejarnos afectar, a aceptar la vulnerabilidad como parte de la fuerza.

La transgresión de Lorca no fue solo plasmar la voz secreta del amor oscuro, sino hacerlo con belleza, con ternura y con una intensidad que aún hoy incomoda a quienes prefieren un deseo domesticado.

Epílogo: el deseo hecho sonido

Enrique Morente decide que la poesía de Lorca no debe susurrarse: debe gritarse.
Invita a Lagartija Nick y el flamenco se electrifica. Nace Omega.

Morente canta poemas de Lorca y de Cohen como quien acaricia y muerde a la vez. La música se convierte en piel sonora para el verso. Omega no es sexual por lo que dice, sino por lo que provoca (respiración acelerada, escalofrío, excitación) y evoca (identidades, deseos, anhelos).

La mayor transgresión sigue siendo vivir el deseo de forma plena, reconocer que somos sujetos eróticos, deseables y deseantes, que la diversidad sexuada no es amenaza, sino un hecho, una riqueza.

El deseo es indómito. Lorca lo plasmó en versos y Morente lo amplificó hasta que temblara el aire. La sexología nos recuerda que los deseos son plurales que no caben en un manual. El deseo es idioma vivo, rebelde, que se va escribiendo, en gerundio, en la historia de las miradas.

Lorca y la sexología

Un pequeño homenaje al poeta en el aniversario de su muerte, para visibilizar sus conexiones con la sexología. Por Nacho López Martín e Inma Martínez Cerrillo

Puedes seguir descubriendo la sexología aquí

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